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De acuerdo con el How Report del 2016, las empresas pasaron de una economía industrial en donde se contrataban manos, a una economía del conocimiento en donde se contrataban cabezas. En la actualidad nos encontramos en un momento que se conoce como economía humana, en donde queremos y necesitamos contratar personas con valores (compasión, coraje, creatividad, etc). En esta era donde la tecnología nos supera en pensamiento, procesos y ejecución, son las cosas que vienen del corazón  las que nos hacen humanos y únicos y que nunca podrán ser automatizadas.

Para llegar a un siguiente nivel en nuestras empresas, es necesario elevar la consciencia para poder hacer buen uso de ella y potencializar nuestro desempeño utilizando todas las herramientas que están a nuestro alcance. Ya elevamos la tecnología, es tiempo que la humanidad le siga.

“Las manos y el intelecto tienen un límite, la pasión y lo que viene del corazón es ilimitado e inimaginable”

Estamos en un momento en donde el enfoque va hacia lo ilimitado, hacia la fuerza interna que es inagotable, en donde no dependemos únicamente de recursos externos como lo serían los proveedores. El reto actual consiste en encontrar la fórmula para poder alimentar a este proveedor interno constantemente y para así, dar nuestro mayor potencial.

Pero, ¿cómo escalar tu negocio para competir en el siglo XXl? La respuesta es sencilla: utilizando al máximo todos los recursos y herramientas con los que ya cuentas. Si las personas son las que manejan los recursos y las herramientas, lo más acertado sería enfocarse en el factor humano de la empresa para poder construir un sistema sólido con la capacidad y flexibilidad de adaptarse y crear nuevas herramientas para así poder estar al día en una época que se encuentra en  constante cambio.

“En un mundo globalmente interdependiente e interconectado, el carácter, la creatividad, la compasión y la confianza son el camino para lograr resultados excepcionales”

Una vez creado un sistema en donde se promueva y se fomente el carácter, la creatividad, la compasión y la confianza de los empleados dentro de la empresa se obtendrá un incremento en las utilidades, un decremento en la rotación y un mejor ambiente laboral, logrando así una expansión del negocio.

Al ser la eficiencia operativa un reflejo del factor humano es claro que elevando la humanidad en las empresas, los rendimientos se verán incrementados.

Es por todo lo anterior que en la actualidad ya no es suficente contar con la tecnología, es necesario prestar atención al capital humano, pues ello marcará la diferencia para lograr mejores resultados y empresas más competitivas.